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El regalo de Dios
Ella es el mayor regalo que ha recibido la humanidad, después de su Hijo, y ella es sin duda la mejor criatura que por la gracia de Dios se ha consagrado al servicio de Dios. Pueden haber momentos en los que fallamos en responder fielmente a los regalos de Dios, pero ella nunca le dijo que no, nunca prefirió a nada ni a nadie por encima de su Creador, nunca se resistió a las obras de la gracia, y por eso ella fue elevada por la gracia de Dios al lugar más alto de todas las criaturas de Dios.
Nuestro deber de misericordia
Las Benditas Almas del Purgatorio necesitan nuestra ayuda y el mes de noviembre la Iglesia conmemora las almas de todos los que han partido y se encuentran purificando sus pecados en el purgatorio. La Iglesia nos invita a recordarlas durante todo el mes, teniendo en cuenta que ellas no se pueden ayudar por sí mismas.
Vamos a desenmascarar al verdadero 'Halloween'
Si la celebración es muy macabra para otros, recuerde que nosotros los católicos somos miembros de una religión de reliquias y recordatorios de muertes, de capillas de huesos en Roma y España, y que la sangre de Juan Pablo II fue llevada en una procesión durante la ceremonia de su beatificación. Nosotros somos parte de una iglesia donde enterrar a los muertos es una obra de misericordia y orar por los muertos, un acto de amor. Somos parte de una iglesia que tiene una reliquia de un santo en cada altar y un sacramento en el que se come el Cuerpo de Cristo y se bebe Su Sangre.
Santo Toribio Romo
Al Padre Toribio se le atribuyen muchas curaciones e intervenciones milagrosas. Incluso, muchos fieles acuden a él a pedir su intercesión, especialmente los inmigrantes. A pesar de que Santo Toribio no fue un inmigrante, desde joven se preocupó por la gente que viajaba a otras tierras lejanas. Igualmente, se ha convertido en símbolo de fortaleza, fe y perseverancia en los momentos difíciles.
El llamado de María
En el mes de septiembre, siete seminaristas Marianos estarán profesando sus votos perpetuos en la Basílica del Santuario Nacional de la Inmaculada Concepción en Washington, D.C. En una entrevista, el Hermano Michael Baker, MIC, nos comparte algunas de sus experiencias en la comunidad Mariana.
Vista de la Colina del Edén
Un generoso Auxiliar Mariano donó recientemente una cámara aérea para compartir imagenes de los imponentes jardines del Santuario Nacional con todas aquellas personas que lamentablemente no pueden visitarnos.
Preguntas y Respuestas
El Domingo de la Divina Misericordia fue el título dado al segundo domingo del tiempo de Pascua por el Papa Juan Pablo II en la canonización de Santa Faustina el 30 de abril del 2000, declarado luego oficialmente por el Vaticano. Ese día el Papa Juan Pablo II dijo: "De una manera especial, este es el domingo para dar gracias por toda la bondad que Dios nos ha mostrado con el misterio de Su Pascua."
Obras corporales de misericordia
Jesús le dijo a Santa Faustina: "...Exijo de ti obras de misericordia que deben surgir del amor hacia Mí. Debes mostrar misericordia al prójimo siempre y en todas partes. No puedes dejar de hacerlo ni excusarte ni justificarte... porque la fe sin obras, por fuerte que sea, es inútil (Diario de Santa Faustina, 742).
Un grupo de presos hicieron la consagración Mariana de 33 días
"Al hacer esta consagración, le están abriendo las puertas a María. Ustedes pueden ser como el Cristo azotado, ensangrentado y lleno de dolor y María está ahí para cuidarnos. María tiene un amor especial por ustedes, pero ahora su trabajo es rezar por los otros presos. Donde está María, está el Espíritu Santo y donde está el Espíritu Santo, está la conversión y la santificación."
La presentación del Señor
"Señor, ahora ya puedes dejar que tu servidor muera en paz, como le has dicho. Porque mis ojos han visto a tu Salvador que tu preparaste para presentarlo a todas las naciones. Luz para iluminar a todos los pueblos y gloria de tu pueblo Israel" (San Lucas 2, 29-32)
Para cumplir la Ley de Moisés, María y José fueron al templo de Jerusalén, a los cuarenta días del nacimiento de Jesús, para ofrecer su primogénito y cumplir el rito legal de su purificación.