Divino Niño Jesús, modelo de docilidad y obediencia

Cada primer domingo de septiembre se celebra la fiesta del Divino Niño. Se trata de una celebración de la infancia de Jesús, una invitación a contemplar al Hijo de Dios en su plena humanidad, viviendo en un sencillo hogar, al calor de una familia. 

Los devotos del Divino Niño Jesús quieren honrar esos doce primeros años de la vida de Jesús, los años de su feliz infancia. Ellos piden que, por los méritos de la niñez de Cristo, Dios conceda sus favores a todos quienes los necesitan.

La infancia de Jesús ha sido siempre objeto de veneración e interés a lo largo de la historia. Así lo evidencian tanto el desarrollo de la teología como las innumerables formas de piedad popular, generalmente expresadas en las tradiciones y el arte.

Dichas expresiones son ecos de un Jesús que ha querido manifestarse como un niño a santas y santos de diferentes épocas, brindándoles compañía, consuelo y fortaleza. Jesús Niño siempre es capaz de despertar ternura y confianza en el corazón humano, invitando a cada uno a vivir la pureza de corazón: 

“Yo os aseguro: si no cambiáis y os hacéis como los niños, no entraréis en el Reino de los Cielos. Así pues, quien se haga pequeño como este niño, ése es el mayor en el Reino de los Cielos. Y el que reciba a un niño como éste en mi nombre, a mí me recibe” (Mateo 18, 3-5).

La devoción a Jesús Niño se ha consolidado y se ha extendido por todo el mundo cristiano; en especial en algunos países de Latinoamérica. Ese es el caso de Colombia, donde el amor por Jesús niño ha marcado profundamente la cultura y el corazón colombianos. 

El primer domingo de septiembre

De acuerdo al Calendario Litúrgico, la fiesta del Divino Niño debe celebrarse el primer domingo del mes de septiembre, al concluir la “novena” que los devotos rezan los primeros domingos del mes, desde enero.

No obstante, en Colombia, la costumbre popular ha establecido una curiosa conexión entre el día 20 de julio, fecha en que Colombia celebra el ‘Grito de la Independencia’, y la devoción al Divino Niño, cuyo centro votivo nacional ha sido tradicionalmente la parroquia Divino Niño Jesús, del barrio ‘Veinte de Julio’ de Bogotá, la capital. Si bien es cierto la mayoría de colombianos recuerda a su Santo Patrono en esa fecha cívica, el día consagrado oficialmente a la devoción sigue siendo el primer domingo de septiembre, que este año coincide con el domingo XXII del Tiempo Ordinario (3 de septiembre). 

En el alma de Colombia: el ‘Veinte de Julio’

En 1935 el misionero y sacerdote salesiano Juan del Rizzo se encontraba en la tarea de difundir la devoción del Niño Jesús de Praga en tierras colombianas, específicamente en Bogotá, la capital. Lamentablemente, el sacerdote italiano encontró oposición a su ministerio en algunos devotos que alegaban la “exclusividad” del título “de Praga”, concedido a la advocación del Niño Jesús que él quería hacer conocer.

Mientras buscaba una solución al problema, el P. del Rizzo encontró en un taller de arte religioso una imagen del Niño Jesús, parado sobre una nube, con los brazos abiertos -evocando la posición de los mismos en la cruz-, y vestido con una túnica rosada. El P. del Rizzo adquirió la imagen y la llevó a los campos de la obra juvenil salesiana en el barrio “Veinte de Julio” de Bogotá, donde años más tarde se construiría la parroquia Divino Niño Jesús.  

De esa manera, los fieles devotos empezaron a acercarse y venerar la imagen con el nombre del “Divino Niño Jesús”. Desde entonces, son muchos los que han convertido sus vidas frente a la imagen, como muchos los que agradecen los favores, gracias y milagros recibidos.

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