01.07.22
Es obvio que María es venerada no por su elevada educación, ni por su lugar privilegiado en la sociedad ni por sus riquezas materiales; ha sido venerada y honrada siglo tras siglo porque ha sido portadora de Cristo, primero durante nueve meses en su seno, y luego durante toda la vida en su corazón. La pureza, el amor y la obediencia que ella demostró, y que continúa demostrando, llevan consigo un elocuente mensaje que apela al espíritu de todo hombre y mujer, porque personifica la esencia misma de la santidad que todos anhelamos alcanzar.